
martes, 14 de diciembre de 2010
lunes, 13 de diciembre de 2010
Madrid en Navidad





No es Londres ni Nueva York, pero Madrid también tiene encanto en Navidad, un encanto muy castizo. Te dejo algunas fotos de este fin de semana para que veas lo bien que se lo pasarán tus tres niños estas vacaciones. Para ellos serán bien diferentes.
Carlos disfruto muchísimo de las luces, el árbol que llegaba hasta el cielo, el de la Puerta del Sol, y del gentío. Nos fuimos para casa con un gorro de reno muy simpático. Comimos churros y golosinas y pateamos las calles entre miles de personas.
Ahora sí: Ya es Navidad.
Un beso.
viernes, 10 de diciembre de 2010
viernes prenavideño



Ya casi es Navidad, y la pena es no volver a ser niño para verlo con idénticos ojos, con ingenuidad, ver sólo la cara amable de la vida.
Madrid espera a tus niños tan bonito como siempre ,con toda la decoración en calles, escaparates, tiendas, y un frío...soportable sólo porque las fechas merecen pasearse por sus calles iluminadas.
Van a disfrutar un montón, seguro.
Un beso a todos.
miércoles, 8 de diciembre de 2010
preparar maletas







Feriado aqui en Chile. Un día largo pero en el que hay que dejar varias cosas listas. Y una de ellas son las maletas para el viaje a Madrid.
Empezó la cuenta regresiva y sólo veo ilusión y mucha felicidad.
Recuerdo las calles con luces, la nieve y el turrón.
En el patio de mi casa nevaba tanto que hubo años en que los niños y yo hacíamos un mono de nieve regordete. Mi hijo mayor buscaba un gorro y guantes y además le colocábamos una bufanda de adorno.
Me gustaba el espectáculo de ver Madrid en Navidad. Sentir el frío en la cara sabiendo que al llegar a casa estaría la chimenea prendida o bien, gracias a la caldera, todos los cuartos abrigados como para andar con pantalón y polera.
Ver nevar. Ver los copos caer lentamente...
Se que los niños lo van a disfrutar. Estan más grandes!
Espero que sea una hermosa Navidad para ellos, iluminada y de lindos momentos.
Ahora... a seguir preparando las maletas
lunes, 6 de diciembre de 2010
sin oportunidad



La semana pasada tuve que ir a cubrir un evento deportivo. Se trataba del término de un programa "Juega Más", en el que la empresa privada había apoyado a dos escuelas municipales para que los niños de escazos recursos cambiaran sus hábitos alimenticios y prefirieran las frutas y la vida saludable, así como incentivarlos a desarrollar más deporte y conocer otros que no fueran sólo fútbol.
Por medio de un juego, cambiaron además el trato entre ellos, y la convivencia escolar mejoró notablemente.
Un programa que dio buenos resultados. Tanto, que un niño de nueve años (al que llamaremos Alfonso, empezó a demostrar excelentes habilidades en gimnasia. Todo un descubrimiento.
Alfonso fue llevado a la Escuela De Gimnasia de la Serena, donde fue evaluado y demostró tener unas condiciones innatas. De la empresa, le compraron el equipo, ropa y se hicieron cargo de sus traslados y alimentación, para que su familia no tuviera que desembolsar nada extra.
Dado sus avances, la Escuela de Gimnasia, que nunca ha becado a nadie, decidió hacer una excepción con él y se ganó una beca para que pudiera asistir a los entrenamientos.
Este niño, pequeñito, carita redonda, unos ojos grandes y vivaces, de pelo corto y casi rapado... iba contento al Coliseo Municipal. Allí saltaba, corría, e iba aprendiendo a una velocidad que impresionaba a sus profesores.
Yo misma fui testigo, cómo en la presentación final de este evento, Alfonso con una facilidad impresionante mostraba su agilidad y hacía sacar aplausos entre los asistentes. Y siempre con su carita feliz, un cuerpo delgadito, pero ágil. Y su cabeza al cero mostrando una pelusa oscura, que daba vueltas y giros entre las colchonetas.
El profesor del programa lo miraba atento, y mientras ejercía uno de sus saltos, me comentó en el aire.
-uno más que se pierde.
Ante mi extrañeza, se giró y me explicó que todo iba bien hasta los dos meses de entrenamiento. La madre del niño, le prohibió asistir a las clases y lo obligó a dejar el programa.
- ¿Por qué? pregunte casi atorada.
- Simplemente, porque según ella, el colegio y nosotros estábamos utilizando al niño para luego tener los honores si le iba bien.
Desde ese día que me ha quedado en el pecho una sensación de impotencia tan grande que no me deja en paz. ¿Cómo hacerle entender a una madre de los beneficios que esto le puede traer a su hijo?, ¿qué es una oportunidad que se tiene pocas veces en la vida?, ¿cómo puede todavía existir gente con la mirada tan obtusa y el pensamiento tan corto?, y claro, trato de comprender que quizás ella no ha vivido otra cosa que le impide ver más allá de su medio, y que no logra entender la felicidad que le está quitando a su hijo. Aunque sólo sea el asistir a unas clases que cumplen con alegrarlo, que le da momentos maravillosos que nunca antes pudo tener, y aunque no tenga en el futuro mayores logros, el sólo hecho de tener una oportunidad en el presente, ya es un motivo de alegría para él.
Esa mujer no ha escuchado a los profesores, ni a la gente del programa. ¿Qué podría hacer yo, para que le diera alas a su hijo?
Alfonso terminaba su presentación y un cerrado aplauso le iba agrandando su sonrisa en esa carita de niño travieso. Lo volví a mirar. Con su figura menuda se retiraba dando pasitos cortos y saltarines hasta sus compañeros. Era un pelusita, simpático, divertido. Pero en un segundo, esa imagen se trasladó a un semáforo y no se porque lo imaginé como esos niños que piden limosna en las calles, esperando que la luz se ponga en rojo para demostrar sus piruetas y pedir algunas monedas a los conductores de los vehículos.
Sentí desazón e impotencia. Tengo ganas de hacer algo, pero no se qué, ni cómo ayudar para que no se quede sin una oportunidad.
viernes, 3 de diciembre de 2010
Dias de Navidad


Veo que estas muy motivada con la decoración navideña! Así sucede especialmente cuando hay niños en casa. Todo es lindo, motivador, y alegre. La semana pasada entré a una tienda y todo era hermoso. Los adornos, velas, miles de cosas que ver!, pero esta vez mi entusiasmo en adornar la casa no es el mismo. Los niños viajan a la madre patria y pasaran su Navidad con el blanco manto de Madrid.
Tengo mi corazón divido porque se que les hace bien estrechar sus lazos consanguíneos y que estarán comiendo turrón, cantando villancicos y pasándolo bomba con la nieve. Pero mi lado materno ya tiene nostalgia por no estar con ellos esos días. Preparar las galletas en el horno, estar juntos... y tantas cosas más.
Así que nada, estos días que quedan adornaremos el árbol, que me lo han pedido. Y yo me prepararé con buen ánimo a tener unos días distintos. Aquí la Navidad se vive en verano!
Un abrazo!
Puente festivo







Descanso por unos días. Por delante varios días festivos, de aniversarios, dos, uno dulce y otro muy amargo. Hace ya 19 años!!!! que empezó mi largo noviazgo... y 3 que perdí una parte de mí misma. La vida tiene siempre esas dos caras, pero no me quiero poner triste.
Dejo unas bonitas fotos para decorar la entrada de vuestras casas con estilo. La semana que viene mostraré la mía.
Un beso a todos.
jueves, 2 de diciembre de 2010
miércoles, 1 de diciembre de 2010
Vida


Cada vez me convenzo más que estamos en esta vida con el propósito de aprender. Todo los que nos acontece no es en vano. Las alegrías, las penas, los momentos agrios y los dulces nos van dejando pequeñas o grandes lecciones que podemos tomar para seguir adelante o bien reprobar para retroceder.
Son nuestras elecciones las que van a marcar el punto de poder avanzar o no.
Hace unas semanas leía una interesante postura de una mujer hindú que contaba como la gente sigue una filosofía de vida ante las pruebas más grandes. Hambre, muerte, nacimientos, encuentros. Esto tenía que suceder para que yo comprendiera algo importante, decía.
Hace algunas semanas atrás, sentada en la catequesis para la primera comunión de mi hija, escuchaba a una apoderada comentar. "Dios no da a nadie un peso que no pueda soportar". Y hace unos días escuchaba a alguien decir, "Los imprevistos nos muestran algo más grande, nos tratan de decir algo importante para nuestras vidas".
El mensaje es claro, sin importar la religión o las creencias, uno debería tratar de ver más allá del momento que nos ha tocado vivir.
Eso al menos agrega un poquito de mayor felicidad. Aunque no lo podamos comprender del todo, el saber que de algo quizás triste, podamos crecer y ser mejores es un rayito de luz a nuestras vidas.
Un gran porcentaje de esa felicidad que buscamos se encuentra en la actitud que tengamos, primero con nosotros y después hacia los demás.
"La vida da muchas vueltas", muchísimas, agregaría yo a esta frase ya tan popular. Los caminos siempre empiezan cuando uno adelanta un paso y luego otro y otro más. En determinados momentos podemos hacerlos acompañados y disfrutar ese período, otros, tendremos que seguir solos. Pero siempre tendremos que seguir avanzando.
Llegar a nuestro destino, de la forma más o menos preparada, sólo dependerá de cada uno.
Me gusta imaginar que al final cada uno pueda verse como un frondoso árbol. Que cada rama pueda ser la extensión de esos miles de momentos que nos tocó vivir. Plenos, agradables, penas profundas marcadas en la corteza, pero que son cubiertas con nuevas y verdes hojas.
Un abrazo!
Diciembre

Primero de diciembre.
La llegada de la nieve y el frío me hacen evocar un tiempo perdido para siempre, un mundo que ya no existe, y un momento concreto: las matanzas en mi pueblo. Un tiempo imborrable que ni quiero ni puedo olvidar.
Aquellos días eran…especiales.
Solían despertarme los gritos del animal, me horrorizaba ver cómo lo arrastraban a la mesa para sangrarlo, y me quedaba dentro de casa hasta que las voces de la gente se sobreponían y cedía el aullido del cerdo. Pero la tradición de la matanza era mucho más. Todo un ritual.
Los hombres llegaban temprano, perpetrados de cuchillos afilados, hacían un fuego en la calle para calentarse y poder soportar las bajas temperaturas. Bebían anís o aguardiente, la parva, y tomaban unas pastillas de chocolate negro puro. A la antigua usanza. Las mujeres trabajaban durante días para disponer de grandes mesas y hacer acopio de vajilla suficiente para todos los comensales, alrededor de la treintena entre familia y vecinos.
Ellas se encargaban de los trabajos más duros: lavar las tripas del animal para utilizar en los embutidos, sazonar los lomos, hacer el picadillo para el salchichón y el chorizo. Salar los jamones…Se aprovechaban todas las partes del animal.
Cuando todo acababa se regaban las calles con la manguera para acabar con las huellas de la `matanza´. Las calles se vaciaban y el jolgorio se desplazaba al interior de la casa.
El centro neurálgico de las reuniones eran la cocina, y en especial las cocinas de carbón, siempre al rojo vivo, llenas de ollas de comida. Sopa, cocido, carne guisada…tartas caseras, el primer turrón..
En las casas de piedra adyacentes, viejas y desvencijadas se colgaban los embutidos.
Por la noche, toda la familia volvía a reunirse para cenar… y la noche se prolongaba hasta altas horas…era una fiesta, una celebración. Cenas copiosas regadas de vino y champán. Los niños comíamos en otras mesas y las conversaciones de los mayores nos eran ajenas, salvo sus risas.
Los niños jugábamos, nos peleábamos, leíamos y veíamos la televisión mientras ellos seguían allí sentados, discutiendo, riendo.... Veíamos caer a través del cristal aguanieve, y contábamos historias de miedo. Poco a poco la gente se iba despidiendo, recogían sus paraguas y abrigos y se alejaban con cuidado por el hielo, con miedo a resbalar en las empinadas calles de mi pueblo. Mi madre y yo recogíamos la cocina,
Cuando me acostaba, al final, caía rendida y excitada. Una bolsita de agua caliente templaba el frío de las sábanas y me dormía escuchando los murmullos de mis padres en la habitación contigua comentando más historias de la jornada.
Qué tiempo tan feliz!
De todo aquello ya no queda casi nada, salvo mucha nostalgia.
No está mi padre, el alma de la casa, el protagonista principal de mi niñez…Mi padre que se ponía tan nervioso esos días, dando órdenes a diestro y siniestro, que me regañaba porque todo lo quería `ya´ pero que me mimaba... tanto, como nunca nadie hará... Que compraba siempre una caja de puros habanos para la ocasión, como si fuera una boda, que estaba encantado de tener la casa llena y siempre descorchaba la última botella de champán.
Con Amadeo, con Domingo, con mi tío Toño… Mi tío era casi el primero que llegaba a casa esos días… provisto de su cuchillo matarife, con su camisa de cuadros, su boina…su mirada limpia, sus zapatillas de andar por casa, remangado, desabrigado… fuerte como un roble. Y así se mantuvo hasta el día que la naturaleza cedió repentinamente y nos dejó mientras contemplaba una partida de cartas.
También faltan otros tíos muy cercanos, como mi tía Sira, presente en todas estas jornadas. Hace ya 10 años que un cáncer se la llevo.Precisamente en una matanza en mi casa, ya malita, tuvo el valor de decirnos a todos los presentes: “y que el año que viene lo paséis igual de bien, a todos los que estéis aquí. La vida tiene que seguir”. Era consciente que ella no llegaría porque la enfermedad avanzaba y estaba con tratamientos paliativos.
Y mis abuelos se han ido todos también, poco a poco. La casa de mi abuela Anita se cerró ocho meses después de la muerte de mi padre, y sólo un día antes que mi tío Toño falleciera.
Hoy es uno de diciembre.
Este fin de semana regresaré a casa…en tiempo de matanzas. El pueblo está mucho más vacío. Muchas casas están deshabitadas,las tierras sin cultivar y el embutido se compra en la carnicería o en las tiendas próximas. Los que vivimos de niños esta experiencia no sabemos hacerlo y tampoco queremos, pero es bueno para recordar de dónde venimos. De dónde somos.
Siento una profunda tristeza por el paso del tiempo…porque nos arrebata tanto de nosotros mismos... Cada vez hay menos gente, menos viejos capaces de transmitir todas estas historias de antaño a las nuevas generaciones.
Mi hijo no conocerá mi mundo, pero se lo intentaré transmitir, igual que mantendré siempre limpias las lápidas del cementerio. Allí reposa su origen, sus raíces y nunca conocerá lo suficiente de sí mismo si desconoce cómo eran sus antepasados, de dónde le viene ese genio, ese temperamento inquieto, travieso.
La foto que ilustra esta entrada habla por sí misma: En ella aparece mi hermano de pequenito y mi hijo es una réplica. Es una pura cuestión genética, pero hay un lazo sentimental que va más allá.
Por todo esto, hasta donde sea capaz, le contaré la historia de ese pequeño pueblo de la montaña en León, mi historia,la de mis antepasados, la suya también, al calor de la lumbre, al resguardo del frío invierno.
Dedicado a todos los que habéis compartido ese mundo conmigo.
La foto, un regalo que me hizo mi hermano, es mi favorita, porque aunque yo no aparezca, sé que ya estaba allí.Estas tres personas fueron todo mi mundo en aquel tiempo tan feliz.
martes, 30 de noviembre de 2010
Regreso
Rick`s Café...mítico por la película
Palacio de Casablanca
Explanada de la mezquita
Interior de mármol italiano y lámparas de murano.. financiado por el pueblo
Puerta con grabados árabes

Fuente azulejada

De Casablanca, ciudad famosa, sobre todo, por la película que lleva su nombre. Casablanca es una película estadounidense de 1942 dirigida por Michael Curtiz. Narra un drama romántico en la ciudad marroquí de Casablanca bajo el control del gobierno de Vichy. Basada en la obra teatral Everybody comes to Rick’s (‘todos vienen al café de Rick’) está protagonizada por Humphrey Bogart en el papel de Rick Blaine e Ingrid Bergman como Ilsa Lund.
Pero en la actualidad no es una ciudad `de película´. Está anclada en los años 60, y me resultó pobre, excepto por su maravillosa mezquita o el palacio de Justicia. Dos edificios admirables. Lo demás...mucho contraste entre clases sociales y barrios.
El viaje...tremendamente divertido. Lleno de risas con mis compañeros y buena música.
Me lo pasé genial.
Un beso.
Pero en la actualidad no es una ciudad `de película´. Está anclada en los años 60, y me resultó pobre, excepto por su maravillosa mezquita o el palacio de Justicia. Dos edificios admirables. Lo demás...mucho contraste entre clases sociales y barrios.
El viaje...tremendamente divertido. Lleno de risas con mis compañeros y buena música.
Me lo pasé genial.
Un beso.
sábado, 27 de noviembre de 2010
sorpresa



A veces las cosas menos planeadas suelen salir muy entretenidas. Después de trabajar todo el día tuve que ir a cubrir el desfile del diseñador chileno Ruben Campos. Glamour, seda, encajes y mucha transparencia.
Caras conocidas, conversación y poco más.
La sorpresa vino después. Espontánea y divertida.
No hay como una buena conversación, mucha risa y un buen plato de giosas y sushi.
Lo mejor es la confianza de 20 años de amistad.
buen fin de semana!
cuentame que tal estuvo Marruecos.
jueves, 25 de noviembre de 2010
Perdido y encontrado, un libro para regalar


Me parece tan bonito!!! A todos los que teneis peques os recomiendo que en la cara a los Reyes o Papá Noel no falte esta joyita.
“Perdido y encontrado” es la historia de un pingüino que llama a la casa de un niño. Este piensa que se ha perdido y hace todo lo posible por llevarlo de vuelta a su hogar, en el polo. Finalmente el niño descubre que el pingüino no estaba perdido, sino solo y que lo único que buscaba era un amigo.
Precioso, de verdad.
Con esta entrada me despido hasta el lunes porque mañana me embarco desde Málaga en un crucero-mini, de fin de semana, rumbo a Casablanca (Marruecos). Espero que el mar no esté tan picado como el de la ilustración.
Un besito
“Perdido y encontrado” es la historia de un pingüino que llama a la casa de un niño. Este piensa que se ha perdido y hace todo lo posible por llevarlo de vuelta a su hogar, en el polo. Finalmente el niño descubre que el pingüino no estaba perdido, sino solo y que lo único que buscaba era un amigo.
Precioso, de verdad.
Con esta entrada me despido hasta el lunes porque mañana me embarco desde Málaga en un crucero-mini, de fin de semana, rumbo a Casablanca (Marruecos). Espero que el mar no esté tan picado como el de la ilustración.
Un besito
miércoles, 24 de noviembre de 2010
Respirar

Respirar profundo, sintiendo el aire entrando en el cuerpo. Con los ojos cerrados sentir la brisa, la arena mojada, el ruido de las olas...
Escuchar el palpitar del corazón.
Hay que seguir caminando, corriendo, seguir adelante.
Aunque sea difícil algunos días. La Añoranza vuelve.
Respirar...
Despejar la mente.
Sacar la risa desde adentro, esperar que llene los espacios agrios, los tristes, que limpie sanando.
Sencillamente respirar. Abrir los ojos y comprender que a veces las nubes hacen ver más lindo el cielo.
Un abrazo.
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